viernes, 30 de noviembre de 2012

Sobre violencias invisibles

Encuentro en El diario.es el siguiente artículo que os dejo.
Y lo dejo porque me parece muy interesante seguir ampliando la visión sobre la violencia ya que la violencias invisibles son las que mantienen y sostienen las violencias visibles ¿o no?

EL COÑO HUELE COÑO

“¿A qué huelen las nubes?”, me preguntas mientras clavas en mi pantalla tu blanco inmaculado salvaslip. “¿A qué huelen las nubes?”, dejas caer y yo sé que me estás diciendo “Te huele el coño, chata”, y todos lo ven y lo ven mis hijos y la adolescente que a partir de ese momento querrá que de sus genitales brote el aroma del agua evaporada. Y lo que es peor, quizás su contrincante sexual espere lo mismo, exija lo mismo incluso. Usa gel vaginal, usa un salvaslip blanco para que la braga siga pulcra, y sobre ese salvaslip blanco, usa uno negro para que el blanco siga pulcro y aféitate el coño como en las porno que vemos juntos y deben gustarte.


Eso es violencia.

Pero al oír la palabra violencia, la mujer piensa inmediatamente en las muertas, las cabezas abiertas. Asociación mental, mensaje, medios. El año con más asesinadas de la última década fue 2007, con 76. Números.

El último huevo en la nevera, la llamada del colegio por el impago, cariño este año tampoco podrás ir a las colonias, el sonrojo en la cola del kit de la Cruz Roja: arroz, compresas, leche, pastilla de jabón; querido, a partir de hoy la carne es para los niños, la bolsa de plástico en el interior del zapato con agujero, el terror a que ya finalmente este sea el día en el que deja de salir agua del grifo, ¿no te sobra nada que se le haya quedado pequeño a tu hija esta temporada?

Eso es violencia.

Diez días después de parir –un encantador 11 de noviembre– a su retoño, la entonces portavoz del PP Soraya Sáenz de Santamaría retomó su actividad profesional. Cuarenta y dos días después de parir –un maravilloso 19 de mayo– a su retoño, la entonces ministra socialista de defensa, Carme Chacón, retomó su actividad profesional en el gobierno español. Desear con toda mi alma un desmayo preñada de ocho meses en el momento exacto en que el director de mi diario me comunicó que el primer despido de los recortes iba a ser el mío.

Eso es violencia.

En España la mujer ha de trabajar 61 días más al año para que su sueldo llegue al que cobra un hombre por desarrollar el mismo empleo. El estudio que las mide proclama que las bajas de las mujeres son más largas. La mentira que te coloca una enfermedad imaginaria para no tener que volver a decir en el trabajo “el niño tiene diarrea”, para no volver a ser la madre en el trabajo.

Eso es violencia.

Pero al oír la palabra violencia, la mujer piensa inmediatamente en las muertas, las veinte puñaladas. Asociación mental, mensaje, medios. El año con menos asesinadas de la última década fue 2001, con 50. Números.

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